Cala Beltrán desde Cala Pi con cueva

  • Distancia recorrida: 4 Kilómetros
  • Duración del recorrido: 1 Hora
  • Nivel dificultad: Fácil
  • Utensilios necesarios: Material de snorkel y escarpines

Hoy os traemos una ruta corta, pero con mucho encanto, ideal si queréis combinar cuevas, mar en calma y calas escondidas. La costa sur de Mallorca tiene muchas joyas escondidas, y la ruta de hoy es un claro ejemplo de ello.

 

La excursión comienza desde Cala Pi, una playa muy accesible, pero con un entorno rocoso y virgen que cambia por completo cuando lo vemos desde el mar. La playa es de arena fina, con fondo arenoso y aguas tranquilas, perfecta para embarcar sin dificultad. El acceso en coche es fácil, con zona de aparcamiento cerca, lo que la convierte en un punto de salida muy cómodo para una excursión corta y bonita.

Eso sí, tened en cuenta que Cala Pi es una playa bastante concurrida en verano, así que, si no vais pronto por la mañana, es muy posible que os cueste encontrar sitio para aparcar. Madrugar tiene su ventaja, no solo por el aparcamiento, sino también porque el mar suele estar más calmado a primera hora. Aun así, os aconsejamos consultar siempre el parte meteorológico, el viento y el oleaje antes de salir, especialmente si vais con kayak o paddle surf, para evitar sorpresas innecesarias, por aquí os dejamos un post muy interesante que os dará las claves necesarias para disfrutar de un buen día de ruta.

 

Remamos por el lado izquierdo de la costa, bordeando un tramo de acantilado, donde podremos ver desde una vista privilegiada la torre de Cala Pi, una antigua torre de vigilancia que se ve espectacular desde el mar, a nosotros nos recuerda un poco a la torre de Fornells en Menorca. Si continuamos remando siguiendo el acantilado, en un kilómetro nos encontramos con una espectacular cueva marina, “Cova Foradada”. Un arco natural gigante que se adentra ligeramente en la roca, no es profunda ni oscura, sino una cavidad abierta y luminosa, perfecta para hacer una breve parada a la sombra, disfrutando de unas vistas preciosas al mar, con ese azul tan característico del sur de Mallorca.

 

Continuando con la travesía, nosotros decidimos dar la vuelta para llegar a Cala Beltràn, una cala completamente natural, sin construcciones, protegida por paredes altas y con un ambiente totalmente tranquilo. Al no ser un tramo con acceso fácil desde tierra, no suele acceder mucha gente, lo que hace que el entorno se mantenga virgen y salvaje. El agua es muy clara, y aunque el fondo es más rocoso, es ideal para darse un baño, hacer snorkel o simplemente parar a descansar un rato antes de volver.

Eso sí, cuando fuimos encontramos bastantes medusas en la cala, así que no está de más ir preparados. Nosotros siempre usamos la crema solar medusas de Safe Sea, que además de ser un buen protector solar, también ayuda a prevenir picaduras y nos da un plus de tranquilidad en rutas como esta. Si queréis probarla, podéis conseguirla con un 10% de descuento usando el código KAYAK10 al hacer vuestra compra online.

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